La experimentada banda se presentó en la noche del sábado, y sus seguidores disfrutaron una velada que les hizo olvidar el frío y vibrar al compás de sus canciones.
El sábado tucumano estaba llegando a su fin, pero en el centro cultural
Leticia algo recién estaba comenzando,
la reunión de Salta la Banca con su público.
La
banda de Villa Raffo (bs as) lleva ya una trayectoria de ocho años y eso se noto
en el escenario, la entrega, y energía
constantes son la clara muestra de eso. Salta la banca está formada por Santiago
Aysine (Voz) – Beto Gramamtico (Guitarra y Coros) – Santiago Maggi (Teclado y
Acordeón) – Gonzalo Sosa (Bajo) – Julian
Baranchuk (Bateria) – Mauro Ostinelli (Saxo) – Ramiro Maidana (Armonica)..
Un
cuarto de hora habían pasado de las 1 cuando se hicieron presentes en el
escenario para dar comienzo al ritual. Ni bien comenzó el primer tema “Quien
dice” Santi Aysine demostró que iba a tener una energía arrolladora y que iba a
llevar al público hasta ese lado, el del disfrute total. La segunda canción fue
la primera explosión de la noche “Que salte la banca”, logró el primer coréo
incesante de estribillo y la primera conexión fuerte entre la banda y el
público, Ramiro Maidana presentó en la noche su armónica, que le dio el toque
ideal al tema y al momento. Poco a poco la noche que afuera era gélida, en el
Leticia empezó a tomar temperatura. La lista siguió con, “Mejillas de amapola”,”Sueños”,
“Tren del edén”, “Invierno tibio” y”Nosotros” un tema menos intenso, la gente observaba atentamente a la conjunción
de la banda y su sonido sin fisuras, contemplaban y disfrutaban de ellos. La
seguidilla siguió con la presentación oficial de uno de los temas de su último
trabajo “Eureka”. Pero como prometió Santi, Que haría un recorrido por todos
los discos ya que hacía mucho que la banda no visitaba la provincia.
Para
continuar “Brújula”, generoso pasaporte al corazón de cualquier hombre... acompañaba en los coros la gente. Y la segunda explosión de la noche ocurrió cuando el grupo entonó “Hay
que saber ser”, comenzó con un sonido acústico que poco a poco fue subiendo,
hasta llegar al estribillo que hizo cantar enérgicamente al público, y así
lograr otro momento lindo de la jornada. Clima que quedó instalado hasta el
final del show.
La
noche siguió con “Aventura diurna” y “Dolores”, en cada final de canción el
saludo y reconocimiento hacia ellos fue estridente. Es notorio que existe un
cariño por la banda que con los años fue encontrando su mejor sonido, eso ellos
lo saben, y por eso es que el sonido y las voces fueron impecables a lo largo
de toda la noche, y su gente recibió lo que
iba a buscar, la total entrega.
Promediando la noche “Unos versos”, “El jardín de mis agonías” y “Tu
entrega” bajaron un poco las revoluciones, un respiro necesario para lo que
vendría a continuación, Otra perlita en la última parte de la noche, un
enganchado de cumbias, Clásico ya de todos los show de Salta la Banca, dio paso
al disfrute, cada frase entonada era acompañada por el público con su cuerpo,
era casi tarea imposible para ellos vivir ese momento sin moverse con la
música, porque la música que copaba el lugar te llevaba a eso. Y poco a poco se
empezaron a ver cada vez más repiqueteos de pies contra el piso o movimientos
constantes de brazos en alto, queriendo ser parte del sonido presente,
haciéndolo propio con cada parte de su ser.
El
siguiente tema sin descansos, “Él” apareció en la noche y la gente completó el
estribillo sin la ayuda del cantante, la canción en ese momento era suya, y
tenía que ser cantada de principio a fin. Sin descanso empezó a sonar “Desnudando
un Ángel” y todo fue fiesta. El final se acercaba, aunque la banda no aflojaba,
la entrega era la misma que dio comienzo a la noche. Con esa misma impronta
mientras la gente estaba extasiada, y con una sonrisa dibujada durante “Lirio
boreal”. Santiago Aysine jugaba con el pie del micrófono, a la vez que
contemplaba al público totalmente comprometido con su tarea, la de acompañar lo
que sucedía sobre el escenario.
El principio del fin comenzó con “Falto de
asfalto”, “Vosotros”, “Somos”, “Ellos”. “Seremos” La última canción previa al
final puso a bailar a todos y convirtió al Centro Cultural en una fiesta. Finalmente
pasadas la 3:30 de la mañana del domingo el momento de despedirse había
llegado. La elegida para cerrar fue “Bautismo”, el público elevó los brazos en
forma de despedida y siguiendo la melodía, el canto incesante que estuvo a lo
largo del show, también y especialmente
acompañó esta última canción, la banda seguía dando lo mejor de sí y el momento
fue perfecto.
El
saludo final que culminó la noche apareció, y la banda dejó el escenario
agradecida. Mientras el público se disipaba, la sensación que reinó toda esa
noche seguía latente, es un grupo querido por cada uno de sus seguidores, hay
una comunión y entendimiento tan grande, que fue inevitable retratar además de
la impecable labor del grupo, las sensaciones que vivían los fanáticos. Pocas bandas logran eso. Y por eso era digno
de contar.

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