lunes, 6 de junio de 2016

Salta la Banca se adueñó del centro cultural Leticia

La experimentada banda se presentó en la noche del sábado, y sus seguidores disfrutaron una velada que les hizo olvidar el frío y vibrar al compás de sus canciones.


El sábado tucumano estaba llegando a su fin, pero en el centro cultural Leticia algo recién estaba comenzando,  la reunión de Salta la Banca con su público.
La banda de Villa Raffo (bs as) lleva ya una trayectoria de ocho años y eso se noto en el escenario,  la entrega, y energía constantes son la clara muestra de eso. Salta la banca está formada por Santiago Aysine (Voz) – Beto Gramamtico (Guitarra y Coros) – Santiago Maggi (Teclado y Acordeón)  – Gonzalo Sosa (Bajo) – Julian Baranchuk (Bateria) – Mauro Ostinelli (Saxo) – Ramiro Maidana (Armonica)..

Un cuarto de hora habían pasado de las 1 cuando se hicieron presentes en el escenario para dar comienzo al ritual. Ni bien comenzó el primer tema “Quien dice” Santi Aysine demostró que iba a tener una energía arrolladora y que iba a llevar al público hasta ese lado, el del disfrute total. La segunda canción fue la primera explosión de la noche “Que salte la banca”, logró el primer coréo incesante de estribillo y la primera conexión fuerte entre la banda y el público, Ramiro Maidana presentó en la noche su armónica, que le dio el toque ideal al tema y al momento. Poco a poco la noche que afuera era gélida, en el Leticia empezó a tomar temperatura. La lista siguió con, “Mejillas de amapola”,”Sueños”, “Tren del edén”, “Invierno tibio” y”Nosotros” un tema menos intenso,  la gente observaba atentamente a la conjunción de la banda y su sonido sin fisuras, contemplaban y disfrutaban de ellos. La seguidilla siguió con la presentación oficial de uno de los temas de su último trabajo “Eureka”. Pero como prometió Santi, Que haría un recorrido por todos los discos ya que hacía mucho que la banda no visitaba la provincia.

Para continuar “Brújula”, generoso pasaporte al corazón de cualquier hombre... acompañaba en los coros la gente. Y la segunda explosión de la noche ocurrió cuando el grupo entonó “Hay que saber ser”, comenzó con un sonido acústico que poco a poco fue subiendo, hasta llegar al estribillo que hizo cantar enérgicamente al público, y así lograr otro momento lindo de la jornada. Clima que quedó instalado hasta el final del show.
La noche siguió con “Aventura diurna” y “Dolores”, en cada final de canción el saludo y reconocimiento hacia ellos fue estridente. Es notorio que existe un cariño por la banda que con los años fue encontrando su mejor sonido, eso ellos lo saben, y por eso es que el sonido y las voces fueron impecables a lo largo de toda la noche,  y su gente recibió lo que iba a buscar, la total entrega.

 Promediando la noche “Unos versos”, “El jardín de mis agonías” y “Tu entrega” bajaron un poco las revoluciones, un respiro necesario para lo que vendría a continuación, Otra perlita en la última parte de la noche, un enganchado de cumbias, Clásico ya de todos los show de Salta la Banca, dio paso al disfrute, cada frase entonada era acompañada por el público con su cuerpo, era casi tarea imposible para ellos vivir ese momento sin moverse con la música, porque la música que copaba el lugar te llevaba a eso. Y poco a poco se empezaron a ver cada vez más repiqueteos de pies contra el piso o movimientos constantes de brazos en alto, queriendo ser parte del sonido presente, haciéndolo propio con cada parte de su ser.

El siguiente tema sin descansos, “Él” apareció en la noche y la gente completó el estribillo sin la ayuda del cantante, la canción en ese momento era suya, y tenía que ser cantada de principio a fin. Sin descanso empezó a sonar “Desnudando un Ángel” y todo fue fiesta. El final se acercaba, aunque la banda no aflojaba, la entrega era la misma que dio comienzo a la noche. Con esa misma impronta mientras la gente estaba extasiada, y con una sonrisa dibujada durante “Lirio boreal”. Santiago Aysine jugaba con el pie del micrófono, a la vez que contemplaba al público totalmente comprometido con su tarea, la de acompañar lo que sucedía sobre el escenario.

El principio del fin comenzó con “Falto de asfalto”, “Vosotros”, “Somos”, “Ellos”. “Seremos” La última canción previa al final puso a bailar a todos y convirtió al Centro Cultural en una fiesta. Finalmente pasadas la 3:30 de la mañana del domingo el momento de despedirse había llegado. La elegida para cerrar fue “Bautismo”, el público elevó los brazos en forma de despedida y siguiendo la melodía, el canto incesante que estuvo a lo largo del show,  también y especialmente acompañó esta última canción, la banda seguía dando lo mejor de sí y el momento fue perfecto.


El saludo final que culminó la noche apareció, y la banda dejó el escenario agradecida. Mientras el público se disipaba, la sensación que reinó toda esa noche seguía latente, es un grupo querido por cada uno de sus seguidores, hay una comunión y entendimiento tan grande, que fue inevitable retratar además de la impecable labor del grupo, las sensaciones que vivían los fanáticos.  Pocas bandas logran eso. Y por eso era digno de contar.

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